Análisis Foliar de Olivo

Análisis Foliar de Olivo

El análisis foliar de olivo es una herramienta muy útil para conocer el estado nutricional de la planta. Nos ayuda a determinar cómo se encuentran los distintos nutrientes, detectar posibles problemas y corregirlos con un plan de fertilización adecuado.

Dependiendo del cultivo, la toma de muestras se realiza en un momento determinado y de una parte específica de la planta.

El mes de julio es la época de la recogida de hojas para análisis foliar de olivo, momento en el cual los valores de los distintos nutrientes son bastante estables y están bien estudiados y referenciados.

Esta labor se debería realizar, al menos, una vez cada año para así conocer la evolución en el tiempo de los nutrientes así como para ir comprobando el efecto de los planes de abonado, del clima, de la cantidad de cosecha etc.

Para un correcto análisis de hoja de olivo, la muestra analizada debe ser representativa de la parcela, siendo recomendable tomar tantas muestras como zonas homogéneas tenga la finca (según edad, variedad, riego etc). Se tomarán hojas de olivo de forma aleatoria en el árbol, de las cuatro orientaciones (N, S, E, O) y a una altura media de la copa. Se recorrerá la parcela a modo de zig-zag, evitando las líneas de la periferia. Es recomendable marcar los árboles muestreados para repetir en ellos los posteriores análisis de hoja de olivo.

Las hojas deben ser del brote del año (crecimiento vegetativo posterior a la cosecha), completamente desarrolladas y desplegadas, sin síntomas ni daños de patógenos e incluyendo hoja y peciolo. La recogida de hoja deberá de realizarse a primera hora de la mañana, guardándola en un sobre de papel y manteniéndola en refrigeración hasta su entrega en el laboratorio. Es necesario un total de 150-200 hojas por muestra.

Acompañando a la muestra deberá venir toda la información correspondiente a la misma: Nombre de la finca, nombre de la parcela, variedad, fecha de recogida, responsable de la muestra etc, es decir, todos aquellos datos que la identifiquen de forma inequívoca.

Una vez realizado el análisis foliar, el agricultor recibirá un informe en que se detallará:
Valores de los macronutrientes (N, P, K, Ca Mg) y micronutrientes (Fe, Mn, Cu, B, Zn, Mo) de su muestra, el rango de valores adecuados para cada uno, así como una serie de relaciones entre macronutrientes que tienen un valor de interés para la interpretación.

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La E.coli: ¿qué es y en qué alimentos puede encontrarse?

La E.coli: ¿qué es y en qué alimentos puede encontrarse?

Ciertos alimentos, como los germinados de semillas, son especialmente sensibles a esta bacteria. Aunque no es muy común, bajar la guardia con la higiene de ciertos alimentos en verano es una mala idea

Es en verano la época más propicia para la Escherichia coli (E. coli), pues esta bacteria vive su particular agosto gracias a ciertos cambios en nuestra dieta donde empieza a abundar más la ingesta de alimentos crudos. No en vano, conviene recordar que únicamente un cocinado a una temperatura de 65ºC es capaz de acabar con ella. No es raro que durante estas fechas alguien tenga algún encuentro desagradable con la E. coli dado que es la causante de la conocida como diarrea del viajero. Por ello, conviene conocerla un poco más para prevenirla.

“La E. coli en alimentos no es común, ya que los focos de infección, como las aguas de riego o los fertilizantes, están cada vez más controlados, pero no es imposible”, explican en la empresa de seguridad alimentaria Saia. No obstante, el riesgo, aunque sea mínimo, existe. Especialmente dentro de un perfil de alimentos que enseguida desvelaremos. Pero antes vamos a conocer más a este minúsculo inquilino de los intestinos.

Así, debemos saber que, tal y como aseguran desde la web de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de EEUU, la mayoría de los tipos de E. coli son inofensivos y forman parte de un tracto intestinal sano. De hecho, suele localizarse en los intestinos tanto de las personas como de los animales. También es posible hallarla en el medioambiente y, como apuntábamos al inicio del artículo, en los alimentos.

“Sin embargo algunas de ellas, como E. coli productora de toxina Shiga, pueden causar graves enfermedades a través de los alimentos. La bacteria se transmite al hombre principalmente por el consumo de alimentos contaminados, como productos de carne picada cruda o poco cocida, leche cruda y hortalizas y semillas germinadas crudas contaminadas”, indican al respecto en el portal de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Pero ¿cómo han podido contaminarse esta comida? Pues debido a la presencia de restos de heces que presentan la bacteria que puede haber llegado hasta ellos ya sea a través del agua de riego, de posibles fertilizantes o incluso por el aire.

Conviene recodar que la OMS ha llegado a advertir que la característica humedad de estos brotes de legumbres o cereales constituyen el caldo de cultivo perfecto para bacterias potencialmente peligrosas. En estos casos, podemos optar por cocerlos levemente. Además, ciertas personas son más susceptibles a la E.coli. En concreto, podemos hablar de los siguientes perfiles:
– Los niños menores de 5 años.
– Mayores de 65 años.
– Las embarazadas o aquellas personas con un sistema inmunitario deprimido.
– Las personas que viajan a ciertos países.

“La mayoría de los pacientes se recuperan en el término de diez días, pero en un pequeño porcentaje de los casos (especialmente niños pequeños y ancianos) la infección puede conducir a una enfermedad potencialmente mortal, como el síndrome hemolítico urémico (SHU). El SHU se caracteriza por una insuficiencia renal aguda, anemia hemolítica y trombocitopenia (deficencia de plaquetas)”, detallan en la OMS.

Dicho todo esto, es posible que os interese saber qué alimentos debemos vigilar e incluso desterrar de nuestra dieta para evitar males mayores. En este sentido, podemos citar los siguientes:
– La carne de vacuno cruda y sus derivados, siempre que se cocinen poco, como la carne picada o las hamburguesas.
– La leche cruda y los productos lácteos elaborados a partir de ella.
– Zumos sin pasteurizar.
– Las frutas y verduras consumidas en crudo sin lavar.
– Los moluscos bivalvos, como mejillones y almejas, consumidos en crudo suponen un riesgo. Sobre todo si no han sido depurados correctamente y no cuentan, por tanto, con las debidas garantías sanitarias.

¿Qué podemos hacer para evitar el contagio?
También existen una serie de pautas de seguridad alimentaria que conviene incorporar a nuestra rutina culinaria. Son muy sencillas de seguir y, sobre todo, cruciales para evitar problemas de intoxicación:

– Limpiar muy bien las hortalizas y las frutas con abundante agua. El chorro de agua del grifo es excelente para este menester. Si vamos a consumirlas crudas, conviene esmerarse un poco más. También existen cepillos específicos para frotar la piel que nos pueden ayudar en esta tarea. Si es posible, podemos optar por pelarlas.
– Procurar una óptima limpieza de los utensilios, menaje, trapos, las superficies de la cocina, así como los electrodomésticos.
– Podemos optar por usar tablas de cortar diferentes en función de los tipos de alimento que manipulemos. De hecho, existen tablas de color verde para las hortalizas y frutas, tabla roja para carnes rojas, tabla amarilla para carnes blancas, tabla marrón para carnes cocinadas, fiambres y embutidos, tabla azul para usar con pescados y mariscos, y finalmente una tabla blanca para pastas, quesos, pan y bollería.

Para muchos puede resultar un tanto abrumador tal despliegue de tablas. En este caso, quizás sea más que suficiente contar con una específica para verduras y otra para carnes.

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LA TEXTURA DEL SUELO EN EL OLIVAR

LA TEXTURA DEL SUELO EN EL OLIVAR

La textura del suelo es una característica física que afecta al desarrollo radical del olivo.

El olivo prefiere los suelos de texturas moderadamente finas (francas, franco limosas, franco arcillosas y franco arcillo limosas). Estas texturas suministran, normalmente, una aireación adecuada para el crecimiento de las raíces, son suficientemente permeables, y tienen una alta capacidad de retención de agua. Esta última característica es esencial en las condiciones de secano en que vive la mayoría del olivar.

Los suelos de texturas más arenosas no retienen el agua suficiente para el cultivo de secano; en cambio, pueden ser excelentes para el olivar de regadío, especialmente si se fertilizan de acuerdo con su escasa capacidad de retención de nutrientes.

Los suelos de texturas más arcillosas presentan una aireación inadecuada para las raíces y son de difícil manejo.

En Laboratorio Geditec determinamos la textura suelo analizando el porcentaje de arena, limo y arcilla de la muestra. Estos datos se trasladan a un diagrama triangular que representa los valores de las tres fracciones de suelo (arena, limo y arcilla) y que determina la clasificación textural del suelo (Clasificación USDA).

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CULTIVO DEL OLIVO. LIMITACIONES QUÍMICAS DEL SUELO.

CULTIVO DEL OLIVO. LIMITACIONES QUÍMICAS DEL SUELO.

Las características químicas del analisis suelo que deben ser investigadas en laboratorio son el pH, la salinidad, el exceso de sodio y la posible toxicidad por boro y cloruros.

pH del suelo

El árbol crece bien en los suelos que van de moderadamente ácidos (pH mayor de 5.5) a moderadamente básicos (pH menor a 8,5). Los suelos más ácidos son desaconsejables porque generan problemas de toxicidad por aluminio y manganeso; los suelos con pH mayor de 8,5 (suelos sódicos), también deben ser descartados, dada su pobre estructura, que impide la penetración del agua y obstaculiza el drenaje.

En la geografía olivarera, el pH suelo menor de 5,5 son muy escasos, por lo que la acidez del suelo constituye un problema menor. Los suelos fuertemente alcalinos son, asimismo, escasos, aunque su presencia puede ir en aumento en aquellas áreas de regadío donde se usan aguas de riego de alta sodicidad. Muchos suelos tienen un pH suelo comprendido entre 7,5 y 8,4 y un alto contenido en carbonato cálcico; el comportamiento del olivo en estos suelos calcáreos suele ser bueno, salvo en suelos muy calcáreos y para variedades sensibles a la clorosis férrica.

Salinidad

La salinidad en el control de suelo mide la concentración de todas las sales solubles presentes en la solución del suelo. La salinidad se expresa mediante la conductividad eléctrica del extracto saturado del suelo (CEes). Cuando la salinidad del suelo es alta, se reduce la disponibilidad del agua del suelo para raíces. Un suelo es salino si tiene una CEes mayor de 4 dS/m.

El olivo resiste mejor la salinidad que otro tipo de árboles frutales.

El exceso en sales solubles de un suelo puede ser inherente al propio suelo o provenir del uso de agua de riego salinas. Puesto que la mayoría de las sales son muy móviles su distribución en el suelo está afectada por las características del perfil, las lluvias y el manejo del riego, entre otros factores. Cuando se sospeche un problema de salinidad, la alta variabilidad espacial de ésta, hace aconsejable muestrear los suelos cuidadosamente y, en todo caso, hasta la profundidad alcanzada por las raíces.

Exceso de Sodio

Los suelos sódicos (o alcalinos) contienen una cantidad excesiva de sodio en proporción al calcio y al magnesio. Estos suelos plantean un doble problema:
– 1) sus partículas más finas se dispersan fácilmente, obturando los poros y haciendo que la permeabilidad y la aireación sean malas.
– 2) ejercen un efecto tóxico sobre las plantas, derivado de la alta proporción de sodio en la solución del suelo.

En el analisis suelo a sodicidad de un suelo se expresa mediante el porcentaje de sodio intercambiable (PSI). Por definición un suelo se considera sódico cuando el PSI supera el valor de 15.

Toxicidad por boro y cloruros

Aun con salinidades bajas, el desarrollo normal del olivo puede verse afectado por un exceso de cualquiera de estos elementos en la solución del suelo. Tales excesos pueden ser inherentes al suelo o deberse al uso de agua de riego con contenidos altos en boro o cloruros, por lo que se hace aconsejable un muestreo del agua de riego.
El olivo es menos sensible al exceso de boro y de cloro que la mayoría de los árboles frutales.

En Laboratorio Geditec damos respuesta a todos estos parametros de analisis de suelo, ofreciendo un servicio completo y totalmente personalizado y adaptado a las necesidades de cada cliente.

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Cómo realizar el muestreo de las hojas de olivo

Cómo realizar el muestreo de las hojas de olivo

Comienza la temporada de análisis de hojas de olivo y la toma de muestra es el paso más importante del proceso, de ella va a depender que el resultado sea representativo y útil. Por esta razón se deben de tomar todas las precauciones posibles.

¿Qué recipiente necesito?
Bolsa de papel. Anotar los siguientes datos:
– Titular/Productor
– Fecha de toma de muestra
– Referencia de muestra

¿Dónde voy a muestrear?
1. Dividir la parcela en zonas iguales en: la edad de la plantación, variedad, fertilización,
tipo de suelo, etc.

2. Se establece un itinerario en zig-zag o diagonal de forma que verifique la recogida en toda la
parcela.

3. Se evita tomar muestras de las dos líneas de olivos de la periferia.

¿Cómo tomar la muestra?
– Las hojas se tomarán alrededor del olivo y en las cuatro orientaciones (N – S – E – O),a la altura de la cara de la persona que toma las muestra, en tallos tomados al azar.
– Dentro de un tallo se considerará el tramo correspondiente al crecimiento del año, tomando solamente las hojas de la parte central de este tramo, y solamente las hojas bien desarrolladas y expandidas, que no presenten ninguna anormalidad (ataque de plagas o enfermedades, necrosis, etc.).
– En total la muestra deberá contener en torno a 100 y 200 hojas incluyendo el pecíolo y sin la yema axilar.


Imagen. Esquema de un brote de olivo en el que se muestra el crecimiento de año y el punto de este en que se realizaría la toma de muestra de hojas.

Transporte y conservación
Las hojas tomadas en el campo se introducirán en un sobre de papel y se almacenarán inmediatamente dentro de una nevera portátil (4ºC) hasta su entrega en Laboratorio Geditec, lo que debe realizarse lo antes posible.

Si las hojas estuvieran mojadas en el momento de su recogida, será conveniente secarlas con un papel absorbente antes de introducirlas en la bolsa.

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Análisis Foliar en Olivar

Análisis Foliar en Olivar

¿Por qué conocer el estado nutricional del olivar?
– Nos ayuda a tener mejores y mayores producciones.
– Intervenimos en la vecería.
– Mejora la estrategia de manejo en cada sistema de cultivo.
– Rentabiliza todas nuestras acciones en la parcela.

Es habitual realizar los aportes de nutrientes en las parcelas siguiendo los estándares o las costumbres de la zona, sin tener en cuenta el estado de las plantas o las características físico-químicas del suelo, del agua etc. Ello hace que la eficacia del trabajo y del producto empleado pueda no ser la que buscamos ya que no es la que necesitamos.

Debido a la gran variabilidad de suelos, variedades de olivo, manejo y edad de la plantación, climatología etc, los requerimientos nutricionales son muy diversos para cada bloque homogéneo del cultivo, evolucionando en el mismo de forma diferente a lo largo del tiempo.

Desequilibrios nutricionales generan interferencias en la absorción, asimilación y uso de los distintos nutrientes entre sí, dando como resultado problemas en el estado sanitario y en las cosechas de los olivos.

¿Cómo conocer el estado nutricional del olivar?
En primera instancia, la inspección visual sobre la apariencia de la planta o determinar la respuesta a una determinada intervención, puede ser un punto de partida. Sin embargo son métodos subjetivos que pueden estar influenciados por multitud de factores.

Es el análisis foliar la herramienta práctica y objetiva que nos ayuda a saber de forma analítica y exacta cómo están los olivos y cuál es la estrategia de aporte de nutrientes que debemos seguir. No olvidemos que no solo debemos prestar atención a las carencias de nutrientes, sino también a los desequilibrios o toxicidad por exceso de los mismos.

¿Qué debemos saber del análisis de hoja en el olivo?
Las hojas son centros de metabolismo que nos indican la actividad de la planta. En determinadas épocas del año, este metabolismo lo tenemos bien caracterizado gracias a unos valores de concentración de los nutrientes en hoja, que se mantienen estables y están referenciados para la parada estival, es decir, durante el mes de julio.

Para la toma de muestra debemos recoger hojas de zonas homogéneas dentro de nuestra parcela, diferenciando entre edad, variedades, suelos, manejo de cultivo etc.

Recorreremos la zona a muestrear mediante un itinerario en zig-zag, tomando hojas de alrededor del olivo y de las cuatro orientaciones cardinales. Se cogen hojas completas con peciolo, del crecimiento del año y que estén completamente formadas. Las hojas no deben estar dañadas y hay que tener la precaución de no haber realizado un tratamiento foliar con antelación suficiente.

Hay que tomar un total de unas 200-250 hojas, introducirlas en un sobre de papel debidamente identificado y mantenerlas en refrigeración hasta el momento de entregarlas al laboratorio.

¿Cómo interpretar el análisis foliar?
Los valores obtenidos en el análisis deben ser evaluados de forma individual para cada elemento, comparándolo con sus valores de referencia para esta fecha pero también de forma interactiva entre ellos.

¿Cómo gestionar el resultado de los análisis?
Acompañar el análisis foliar de otros análisis como el análisis de suelo y/o agua junto con los conocimientos sobre el manejo y características de la parcela, son la clave para el éxito de la valoración.

Esta evaluación global permite elaborar el plan de fertilización de la parcela para toda la campaña, asegurando así obtener los mejores resultados, con la mayor rentabilidad y respetando siempre al medio ambiente.

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